martes, 16 de junio de 2009

Auxilio, ¿En qué momento dejé de ser niño?

"Sólo se ve bien con el corazón.
Lo esencial es invisible a los ojos"


Sorprendentemente, estoy seguro, más personas de las que creo, estarán de acuerdo con el contendio de este apartado, hah. Y es que hoy una compeñara de clases fue al salón con su sobrino pequeño y al ver muchas de sus conductas, las del sobrino, fue inevitable para mí entender el porqué de la corrupción actual de este mundo.

Sí, lo entendí. Somos corruptos porque dejamos de ser niños y, ¿en qué momento dejamos de serlo? está es la pregunta que, considero, es el eje central del problema anteriormente expuesto.

Me permito hablar de corrupción mundial tan a la ligera porque hoy pude experimentar todo lo opuesto a esta premisa y es que el niño, Sebastian se llama, trasmitía luz, verdadera, cálida y llena de bondad.

Ayer, en la última sesión de mi programa de liderazgo, un compañero se preguntaba cómo hacer para que todos fuesemos generosos. Una útopía, empero, me arriesgo a pensar que la respuesta está en nunca dejar de ser niños, niños en sentido estricto: curiosos, respetuosos, con verdadera lucidez, sensibles, amables, cariñosos, tímidos, generosos, agradecidos...

Al parecer, al crecer, otras cosas se vuelven mucho más importantes para nosotros y, en gran medida, los adultos consideran ese "paso (¿?)" un cambio plausible. ¿Tendrán razón? Bueno, supongo que si no ocurriera, todos nos iriamos flotando de este mundo, como Remedios, la bella. De todas formas, la pregunta está abierta, yo no lo recuerdo y pensarlo me cansa. Este es un debate necesario de abrir, pero así sólo pienso yo.

1 comentario:

  1. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Cuando dejamos de ser niños, se nos acabó... Secundo la discusión! Saludos y besitos!!!

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