viernes, 10 de julio de 2009

Una serie de eventos desafortunados

CAPÍTULO 1
Una serie de explicaciones sin sentido

"¿por qué te justificas?"
G.M.

Vivo diciendo que no intento justificarme de mis actos pero son sorprendentes la cantidad de pasajes en los que me encuentro haciéndolo involuntariamente. Es como un estilo de vida, una forma de sobrellevar cualquier empresa que incoó.

Así. naturalmente, se evidencia como me encuentro justificando mi intento de dedir que intento no justificarme. Esto anterior, puedo llevarnos a pensar que mi vida es una serie de justificaciones debilmente argumentadas y articuladas lo cual hace generar los problemas más irrisorios que puedan ser imaginados.

Son irrisorios para mí porque así sólo pienso yo, de hecho, tanto es así que, en ocasiones, ni me preocupo por resolverlos. De esta forma, vemos como lo que para mí no requiere ser procesado, en otro genera anguastias y ganas de polemizar la vida. Pero qué sería la vida sin actitudes como ésta.

Esto genera en mí cuestionamientos rudos conmigo mismo acerca del cómo es mi proceder y cómo debería ser. . . y ese aspecto sí que soy el mayor de los neófitos a la hora de justificar. De la misma forma, es en este punto cuando empiezan e desencadenarse una serie de eventos que me hacen experimentar todo tipo de emociones negativas llevando a la esplendor de las quejas más súblimes.

Ahora, vamos por partes: considero prudente un análisis de los conceptos básicos que serán necesarios para su posterior tratamiento en los capitulos posteriores lo cual decantará en la comprensión exhaustiva, así, será necesario decir que una serie es un conjunto de cosas relacionadas entre sí y que se sueden unas de otras, en tal sentido, vemos como no son separadas ni desarticuladas: son como factores que afectan cosas nuevas.

Por su parte, un evento, será necesario entender, para nuestros fines consiguientes como eventualidad o hecho imprevisto, lo cual creo que queda bantante claro y no require mayor explicación a diferencia de desafortunado. Quizá este concepto sea el menos comodo de trabajar.

Lo vamos a entender como sin suerte o inoportuno. Imagínense un evento así. Cosas que no le pasan a nadie. Sin embargo creo que lo visto en esta sesión nos dará insumos para continuar con las posteriores.

jueves, 2 de julio de 2009

El Fortalecimiento de las Quejas en Venezuela bajo el Enfoque de Beca Trabajo

La mejor manera de que te sientas consolado ante la angustia es que expreses, deliberadamente, la insatisfacción ante algún problema o situación desagradable en cualquiera de tus ámbitos de desarrollo. Así, la obra quiere que nos imaginemos que un mundo sin quejas es un mundo desgraciado, un mundo que no tiene compromiso.

El libro examina cómo, desde la perspectiva o circuntancia de beca trabajo, las quejas conforman un elemento fundamental del qué hacer diario en el que al menos los individuos comienzan a sentirse escuchados: es decir, las figuras de autoridad "empezarán a quejarse que que te quejas en demasia". En tal sentido, termina proponiendo la posible ruptura de este círculo vicioso.

La importancia de la tematica de la obra se evidencia a través de los 100.000 ejemplares vendidos en Latinoamérica y, anuncio con beneplácito su pronta traducción y venta en los demás continentes del mundo.

CARLOS RODRÍGUEZ
Autor

viernes, 26 de junio de 2009

Simplemente no se Puede

No podemos cambiar el destino
él eligió a ....
Y no a mí,

Les deseo toda la suerte del mundo
tiene que ser así

(suena el viento)

martes, 16 de junio de 2009

Auxilio, ¿En qué momento dejé de ser niño?

"Sólo se ve bien con el corazón.
Lo esencial es invisible a los ojos"


Sorprendentemente, estoy seguro, más personas de las que creo, estarán de acuerdo con el contendio de este apartado, hah. Y es que hoy una compeñara de clases fue al salón con su sobrino pequeño y al ver muchas de sus conductas, las del sobrino, fue inevitable para mí entender el porqué de la corrupción actual de este mundo.

Sí, lo entendí. Somos corruptos porque dejamos de ser niños y, ¿en qué momento dejamos de serlo? está es la pregunta que, considero, es el eje central del problema anteriormente expuesto.

Me permito hablar de corrupción mundial tan a la ligera porque hoy pude experimentar todo lo opuesto a esta premisa y es que el niño, Sebastian se llama, trasmitía luz, verdadera, cálida y llena de bondad.

Ayer, en la última sesión de mi programa de liderazgo, un compañero se preguntaba cómo hacer para que todos fuesemos generosos. Una útopía, empero, me arriesgo a pensar que la respuesta está en nunca dejar de ser niños, niños en sentido estricto: curiosos, respetuosos, con verdadera lucidez, sensibles, amables, cariñosos, tímidos, generosos, agradecidos...

Al parecer, al crecer, otras cosas se vuelven mucho más importantes para nosotros y, en gran medida, los adultos consideran ese "paso (¿?)" un cambio plausible. ¿Tendrán razón? Bueno, supongo que si no ocurriera, todos nos iriamos flotando de este mundo, como Remedios, la bella. De todas formas, la pregunta está abierta, yo no lo recuerdo y pensarlo me cansa. Este es un debate necesario de abrir, pero así sólo pienso yo.